Posteado por: Mariangela Petrizzo | agosto 22, 2010

Yo sí creo que el camino es hacia el Software Público

Me resulta curioso leer las críticas hacia el software público que llegan desde Argentina, y antes de que la cosa se ponga más complicada en términos de entendimiento mutuo, y sobre todo porque es fácil en este tema perderse en ramas olvidando las cosas de fondo, quisiera manifestar mi opinión al respecto.

Debo decir que, con respecto a la crítica leída, comparto la defensa radical a la idea de que el software libre es un tema político que supera -en mucho- las meras especificaciones técnicas y es potenciador de la emancipación del conocimiento técnico (y de todo lo ue de ahí deriva) y su condición de posibilidad.

Sin embargo, no comparto en lo absoluto la crítica que se hace hacia la propuesta del modelo de software público. Fundamentalmente porque creo que lo leído demuestra una interesada falta de información lo cual sólo me evidencia cuán lejos estamos de la posibilidad de ver el bosque pese a los árboles.

Hablemos del contexto.
De todos los países latinoamericanos, a ninguno de los activistas de software y conocimiento libre puede quedarnos la menor duda de que Brasil es la referencia en terminos de: a) volumen de desarrolladores involucrados de modo formal a desarrollo de software de la mano del Estado (a través de los distintos estados (provincias) brasileños y con distintos modelos asociativos); b) El grado de integración de aplicaciones y de innovación en términos de aplicaciones para el gobierno electrónico bajo estándares libres; c) El volumen de aplicaciones desarrolladas y efectivamente probadas e integradas a la administración pública.

Muchos de nosotros (hablo como activista) podremos objetar el que varios de estos desarrollos utilicen la plataforma Java (desconozco el porcentaje, aunque infiero que es alto. Si algún(a) lector/lectora lo conoce, indíquelo en comentarios por favor), y más allá de mi opinión al respecto, bien sabemos que entre las comunidades de Software Libre no hay un acuerdo explicito y difundido sobre si es o no es software libre (aquí las de Venezuela no son, penosamente la excepción), mostrándose, entre las opiniones públicas y las privadas, una panoplia de diversas posiciones al respecto (incluso en nuestro país hay instituciones que desarrollan software libre que han promovido críticas hacia la plataforma Java y, sin embargo, desarrollan usándola). De modo que este es un muy importante “pero” al desarrollo de software libre en Brasil, pero más allá de ésto (que no es poco), lo cierto es que la política de organización y apoyo a iniciativas de software público en ese país viene dando sus frutos.


Hoy en día Brasil cuenta con una plataforma llamada “Software Público de Brasil” cuya cara visible es un portal con información de desarrollos, eventos, convocatorias y documentación sobre el proyecto de software libre que ya quisieran muchos de nuestros países tener.

Dicho esto, creo que debemos conocer algo de la historia del surgimiento de la idea del software público.

¿Qué es el software público? El modelo del software público brasileño responde a esto desde la teoría económica de los bienes públicos y la cita de la siguiente manera:

bem público como aquele que apresenta características de indivisibilidade e de não rivalidade. Ou seja, pode ser usado por todos sem que com isto se estabeleça competição entre os usuários pelo bem.

En mi opinión personal, la concepción filosófica y política de la búsqueda del bien común es muchísimo más potente en el concepto de “lo público” y, aunque yo hubiera preferido que también se incluyera, este es otro tema. El asunto es que el proyecto de software público asume que el software es -y debe ser- un bien público en función de su indivisibilidad y su no rivalidad: un usuario puede usarlo sin impedir con ello que otro lo utilice, y puede ser usado por muchos usuarios sin que esto represente que haya concurrencia por la “posesión” de ese bien entre todos ellos.

Aquello que, inexplicablemente, demandan los tempranos detractores de la idea del software público es que no se habla de software libre por ningún lado. Lo veremos más adelante. Con esta crítica, yo no puedo estar en mayor desacuerdo. El modelo conceptual del software público citado atrás, explicita más adelante:

A consolidação das principais modalidades de licenciamento associadas ao software livre (Inclusive com a publicação da CC/GPL em português.) estabelece, em tese, ambiência propícia à superação de boa parte dos limitadores listados, em especial os que se referem aos “receios de instituições desenvolvedoras e de potenciais usuários”.

Las limitaciones a las que hace referencia la cita tienen que ver con las necesidades detectadas para la administración pública y para el ejerrcicio  gobierno, centradas en: a) Recelo de los usuarios potenciales hacia cambios en los patrones de acceso al software; b) apropiación del código por parte de las instituciones públicas; c) mantenimiento del nivel de calidad de las soluciones para atender las crecientes demandas; d) falta de patrones universales para la producción de software; e) deconocimiento de buenas prácticas y f) construcción de relaciones fluidas entre sector individual, privado y público en el funcionamiento de las comunidades.

De este modo, el software público viene a ser, poco más o menos, aquél que por sus prestaciones, interés y sector social receptor está llamado a ser considerado un bien público.

Tanto el modelo de software público brasileño, como su base conceptual hacen un interesante paseo al lector interesado, sobre lo que ha sido el debate sobre las licencias de software libre en Brasil. En los actuales momentos, el licenciamiento de todo el cuerpo de software público en brasil se hace por dos vías: a) la preservación del derechos sobre marca y nombre del software (registro de propiedad intelectual) y b) preservación de propósito del código a través del licenciamiento a través de la GPL v2.

Sobre lo que el Modelo de Software Público implica para Latinoamérica
En mayo del presente año en la XII Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública, el CLAD promovió la presentación del Modelo Iberoamericano de Software Público y la firma del Consenso de Buenos Aires, con el objeto de facilitar el desarrollo de la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico (Chile, 2007).  Los documentos están allí y una lectura simple deja ver que se especifica, con suficiencia, que se trata de software libre.

En la actualidad -aunque no pude encontrar referencias específicas de ello- el modelo de software público de brasil está siendo implementado en Paraguay. Esto, sin duda, resultará una interesante muestra para todos (activistas y desarrolladores) de cómo puede el modelo funcionar en otras latitudes distintas a la brasileñas. Pero además, se ha avanzado en la propuesta de un Modelo Internacional de Software Público, para facilitar el cumplimiento de tareas tan cruciales como la interoperabilidad.

Lo que las críticas dicen sobre el software público.
He escuchado varias cosas, sin embargo hay dos que me llaman la atención:

  1. “La idea del software público va a dejar por fuera a empresarios e individuos desarrolladores de software libre”  Falso. Un simple vistazo a lo que lleva por detrás el Proyecto de Software Público de Brasil (ver los enlaces arriba) deja claro que hay importante participación privada.
  2. “La idea del software público ya a traer como consecuencia que el Estado busque software gratis” Falso. Al igual que en el caso de arriba, hay que leer lo que está planteado antes de decir esta temeridad.
  3. “La propuesta del software público NO dice por ningún lado que el software deba ser libre” Falso. Ya lo hemos dicho arriba, pero si quiere alguien más detalle, sólo puedo sugerirle que se lea la documentación disponible sobre el modelo del software público (tanto el brasileño como el ibeoramericano).

Pero hay más cosas. En mi opinión personal, buena parte de las críticas se dejan llevar por sospechas personales de caracter político partidista, lo cual entorpece el debate más que enriquecerlo. En mi opinión la crítica no es hacia el modelo de software público, sino hacia determinadas posiciones políticas de alguna persona que desde alguna comunidad en particular opina al respecto.

Algunos de los errores derivados de esta posición pueden verse en una crítica presentada aquí. Allí, se reseña al CLAD como  “un proyecto internacional que nuclea a todos los Estados que se acojan a la definición de Software Público”. Eso es Falso. El CLAD es un Centro de reconocimiento internacional de apoyo a la promoción de investigación, formación y aprendizaje entre las administraciones públicas iberoamericanas. Como Centro sus trabajos, aportes y reuniones, en realidad, están centrados en la búsqueda de modos de fortalecer y mejorar la gestión pública para el Desarrollo Regional. Sólo eso y no solamente éso. En este sentido trabajar ahora con software público no es ni casualidad ni mucho menos un gran bigbang que eclipsa todo su trabajo anterior de más de veinte años.

Por otro lado, como indiqué antes, el propósito fundamental de la propuesta de Modelo Iberoamericano de Software Público” es el desarrollo de la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico (ver el enlace arriba), la cual recomienda el uso de estandares abiertos y de software libre en razon de la seguridad, sostenibilidad a largo plazo y para prevenir que el conocimiento publico no sea privatizado” (cita textual del principio G de dicha carta). En este sentido, no es esta la única iniciativa, también es de destacar un documento reciente sobre interoperabilidad en los gobiernos iberoamericanos que se muestra en el mismo camino de la reivindicación del software libre como camino. (De este documento me gustaría hablar después)

En fin, quien afirme que el modelo de software público no habla de software libre está totalmente equivocado. Sin embargo, en términos estrictamente técnicos y por las reservas al uso de java en ciertos desarrollos de algunas de nuestras administraciones que mostré antes, estamos claros que hay tela para cortar, y mucha.

El modelo merece ser revisado y nutrido, pero sobre todo, blindado. Bien hemos vivido en Venezuela la experiencia de la llegada de corporaciones internacionales y grupos locales poderosos al debate político sobre las libertades en el software usado por el Estado. En este sentido, desde el activismo debemos entener que no se trata de un proceso -ni mucho menos- acabado. Personalmente pienso que éste es el camino y no tirando piedras en nuestro tejado con fines políticos que no quedan muy claramente declarados.

Les recomiendo estos interesantes textos, también desde Argentina, sobre el tema:

1) Reflexiones esperanzadas sobre Software Público, Libre y Gratuito
2) Software Público Argentino


Responses

  1. Pero lo que Mariangela Petrizzo cita acá [1], no fue criticado exactamente por el documento que luego cita [http://argentina.indymedia.org/news/2010/08/745852.php]. Es decir, está discutiendo sobre inexactitudes.

    [1]
    “Lo que las críticas dicen sobre el software público.
    He escuchado varias cosas, sin embargo hay dos que me llaman la atención:

    “La idea del software público va a dejar por fuera a empresarios e individuos desarrolladores de software libre” Falso. Un simple vistazo a lo que lleva por detrás el Proyecto de Software Público de Brasil (ver los enlaces arriba) deja claro que hay importante participación privada.”

    Lo que Mariángela Petrizzo no entiende/sabe aún quizá es que la forma en que se organiza ese espacio político deja de lado la participación democrática del movimiento social del software libre, invitando sólo a las cúpulas de las ONG que acuerdan con los partidos políticos gobernantes, al menos acá en Argentina.

    Otra cosa que quizá no se entiende/sabe, es que la idea del software público ha llegado de forma tan agresiva de parte del gobierno capitalista en el poder en Argentina (invitando a dejar de hablar de Software Libre), que ni siquiera estas cúpulas de las ONG como SOLAR se animan a apoyar al Software Público aún desde sus sitios web, y realizan críticas con respecto a la denominación. Martín Olivera (blog que cita Mariángela Petrizzo) cuando escribe lo hace en su blog personal, no en SOLAR.org.ar porque sabe que no habría concenso en apoyar al SP tal como está, y que no queremos desperdiciar décadas de formación de un movimiento social para que gente que entiende poco al respecto de Software Libre nos venga a decir cómo hacer las cosas, cómo se llaman las cosas y “por qué luchamos”.

    * Otra supuesta crítica que se le hace al SP y que cita Mariángela Petrizzo:

    “La idea del software público ya a traer como consecuencia que el Estado busque software gratis” Falso. Al igual que en el caso de arriba, hay que leer lo que está planteado antes de decir esta temeridad.

    No sé dónde ha leído esto Mariángela Petrizzo. El problema central es la confusión que genera y que se ha levantado una bandera que no es exactamente la bandera del software libre: este movimiento social busca una sociedad más libre. No necesariamente bajo modelos de Estados capitalistas: se busca mayor libertad entre las personas, y un Estado capitalista como el argentino no es lo mismo que uno semi socialista como el venezolano o uno comunista como el Cubano. Cuando el tema del software es transportado al tinte de la forma de gobierno en cada país, toma colores diferentes. Sería diferente el mal llamado “software público” en el marco de un estado asambleísta, que en el marco de un estado fascista. Por eso lo que nos define bien es la libertad, no lo público. Eso es coyuntural, por más bueno que pueda ser para algunos estados.

    Lo activistas del software libre no somos Argentina. Muchos miembros de organizaciones son argentinos, pero ser argentino no es ser Argentina. Si Argentina tiene algo, no es que lo tengamos necesariamente. Si Argentina tiene algo, puede abandonarlo, pero nosotros no podemos abandonarlo porque no lo tenemos.

    Si Argentina se suma al Software Público Internacional, podría luego
    abandonarlo, o no. No somos Argentina; no podemos sumarnos a un
    acuerdo internacional, tampoco podríamos abandonarlo. De todos modos,
    cualquier actividad que diga “software público” no es nuestra, no es de los activistas del software libre.

    Lo que podemos decidir es nuestra actitud hacia varias actividades,
    actuales y posibles, que llevan la bandera de “software público”, en
    las cuales Argentina (u otro país) puede participar.

    En su substancia, la actividad de Software Público Internacional puede
    ser buena. No puedo juzgar porque no hemos visto bien lo que dice dado que los diversos documentos internacionales difieren. Pero si lo que hace es promover el financiamiento de software libre por parte de los estados, es bueno.

    Pero en cuanto al discurso público, la difusión de ideas, la substitución de “software libre” por “software público” sería muy malo. No habría un nuevo espacio, sino un nuevo competidor para nuestro espacio.

    Entonces, podemos aprobar y fomentar que Argentina se sume al acuerdo, pero tenemos que resistir, con todo el esfuerzo, la posible substitución de “software libre” por “software público” en el discurso público. Cuando nuestros nombres aparecen en los medios, pidamos que se junte con “software libre”.

    Sobre otra cuestión que criticaba Mariángela Petrizzo:

    “La propuesta del software público NO dice por ningún lado que el software deba ser libre” Falso.”

    Tampoco es así exactamente la crítica a al que ella se refiere. La crítica dice que aquí http://www.clad.org/reforme/boletin-324/proyecto-software-publico-internacional no se menciona nunca la frase Software Libre, y sí todo el tiempo Software Público.

    • Hola “hacker”.

      Debo aclarar algunas cosas que creo no resultaron evidentes en mi escrito.

      1) La primera crítica que dices (correctamente) no está incluida en el texto que MAS abajo se cita de Indymedia, efectivamente no está allí. Por cierto, yo no digo que esté. Y sí, si la escuché desde Argentina. Grabábamos un podcast el viernes por la noche y salió el tema y éso se dijo. Es interesante que aclares que Uds. se refieren al modelo argentino, porque lo que yo esgrimo es una defensa hacia el proyecto del software público como alternativa para “ordenar” importantes temas en torno a la producción de software de uso del Estado. En otras palabras, la crítica que hace el artículo referido pareciera esgrimirse directamente al proyecto de Software Público y no a las falencias y desconfianzas (desde mi punto de vista naturales y muy justificadas en varios casos) hacia quienes ejercen la política en cada país. Espero, entonces, que quede claro que respondo a una crítica hacia el proyecto software público, que no pertenezco a ninguna ONG, que no me paga ningún gobierno y que lo hago con el simple (y no tan simple) convencimiento de que, efectivamente, yo prefiero hablar de software público sabiendo que hay un estándar (o varios) que garantiza que sea software libre todo lo que esté allí, a seguir viendo cómo lobos con piel de cordero siguen quitándonos recursos a todos cambiándonos oro por espejuelos.

      Sobre la segunda crítica que citas es, efectivamente, cierta. Dicha en el mismo espacio que la anterior.

      Ahora bien, con respecto a lo que fue dicho en Indymedia y que es, desde mi punto de vista, al menos un reflejo claro de lo tendencioso de la noticia. Sigo sosteniendo que el portal del CLAD hay suficiente información -dado el estadio actual del proyecto del Modelo Iberoamericano de Software Público y su respectivo proyecto de Modelo Internacional de Software Público”- sobre lo que se ha previsto que esté por debajo con respecto a las licencias y garantías. El artículo en Indymedia dice que el CLAD agrupa los países que hablan de software público y eso es inexacto porque deja al lector la idea de que es una organización creada para ello. Fue muy ingenuo por parte de la gente de Indymedia hacer creer a sus lectores que todo lo que se dice de software público está en una nota de prensa que, a buen seguro, lamentablemente habrá sido escrita por alguien que no tiene ni idea de las sensibilidades que se mueven con determinadas omisiones. En el portal está la información del modelo y en esa información se habla de las licencias, luego en el portal se habla, de manera explícita de que se trata de software libre. Decir lo contrario es ser ingenuo o, quizás, querer mover la balanza en favor de una opinión. Punto.

      Ahora bien, dicho y espero que suficientemente aclaradas las “fuentes” de mis observaciones, debo decir otras cosas más:

      1) Del artículo de Indymedia se desprende que el software público es un engaño. Lean el título nomás. Habla del “software público argentino”? NO, habla del “software público” a secas. El artículo, en suma, como dije en mi post y sostengo tiene para mi uno de dos diagnósticos: a) peca de ingenuo con el manejo del titular y el contenido pensando que queda claro al lector que habla de Argentina cuando no es el caso; o b) deliberadamente extrapola sus razones con respecto al proceso que se vive en Argentina a todo el proyecto para dirigir sus cuestionamientos hacia este. No me toca a mi decir, en este punto, cuál de esos dos diagnósticos es el que tiene mayor validez, tan solo decirles algo: sospechas del cuerpo político que ha sido “tocado por los dioses” para hablar de estos temas hay (o debiera haber) en todos los países de nuestra latinoamérica: las condiciones de precario desarrollo doctrinario e institucional en buena parte de nuestras prácticas políticas nos dan evidencia para justificarlas; sin embargo, esta natural Y NECESARIA crítica no debiera desviarnos de dirigir nuestras críticas al enemigo correcto. En el caso que nos ocupa y desde mi punto de vista el enemigo no es el Modelo Iberoamericano de Software Publico (EL CUAL ES NECESARIAMENTE PERFECTIBLE Y debiera ser necesariamente objeto de nuestra contraloría social); el enemigo a atender son aquellos cuyas convicciones son tan efímeras como sus principios y son capaces de hacer lo indecible por beneficiar sus propias posiciones. Repito, en Venezuela vivimos eso y las comunidades de software libre tuvimos una dolorosa pérdida legal, y sabemos de qué va ese tema de estar entrampados por tecnicismos que no nos dejan manejar y en los que no alcanzamos a intervenir.

      2) Como activistas, en nuestra crítica a los proyectos es fundamental estar bien informados y romper con los esquemas manipuladores de los medios tradicionales. Esto es otra cosa que, al menos para mi, no tiene negociación. Yo, como humano, estoy equivocada en muchas cosas, en cosas sobre las cuales seguro ignoro mi equivocación, sin embargo no podría conducir a terceros deliberadamente por mis equivocaciones a conciencia de que es un error. No sé si me explico, pero a lo que me refiero es que el artículo de Indymedia primero y luego tu respuesta (no sé si eres del equipo) dice cosas como “No puedo juzgar porque no hemos visto bien lo que dice dado que los diversos documentos internacionales difieren. Pero si lo que hace es promover el financiamiento de software libre por parte de los estados, es bueno.” y no has revisado los documentos!. O esta otra perla: “la substitución de “software libre” por “software público” sería muy malo. No habría un nuevo espacio, sino un nuevo competidor para nuestro espacio” Lo cual es una tontería porque la idea de “público”, desde el punto de vista filosófico, sociológico y hasta político es MUY MUY superior a la de “libre” Tú imagina que una organización como la CC (sobre la que podemos tener nuestras críticas, pero debemos aceptar que es un estandar de referencia) sitúa como la licencia “0” aquella que tiene que ver con el “dominio público” Dios! es reconocer que el software de uso estatal es de dominio y uso público, de interés público y representa un reflejo de parte de aquello que hemos acordado sea un bien común para todos. No pretendo convencerte, sino mostrar mi convencimiento de que lo público está por encima de lo libre (hablo en términos de filosofía política) porque es, de entrada, genuinamente libre.

      3) Definitivamente el software público no son los activistas de Argentina como tampoco lo somos los de Venezuela, y los activistas de software y conocimiento libre, definitivamente somos más que nuestros países de procedencia. Un ejemplo, aseguraría sin temor a equivocarme que el 90% (o más) de los activistas nacionales en mi país no tienen ni idea de esta iniciativa. Y no sólo los activistas, te puedo asegurar, sin temor a equivocarme que la institución venezolana firmante de ese acuerdo pro-software público no ha socializado entre sus miembros qué implicaciones tiene. Así de terrible es todo esto. Entonces, si como dice Martín Olivera en su blog: “Lo opuesto a libre es privativo y lo opuesto a público es brivado”, definitivamente la cosa no debe estar muy lejos de conseguir una posición reconciliable.

      Finalmente debo decir que yo no abogo porque determinado país apruebe/implemente o no la propuesta de software público. Como decía al comienzo para mi el tema es que la artillería se dirigió a un proyecto (el software público) montado en críticas personales y a actitudes individuales como caballos de batalla. Y eso no me parece justo.

      Hay varias cosas con respecto al Software Público de fondo y son las que, sin duda, me gustaría poder encontrar interlocutores(as) para debatir: el problema no es la denominación en sí (me ha encantado la frase de “el que domina denomina, el que denomina, domina” creo que es excelente), aunque es un tema importante. El problema de fondo es que no estamos de acuerdo en qué es lo público (como sociedades digo) y qué es lo que será para todos el bien común. Esos son temas sumamente importantes, porque determinarán, definitivamente, lo técnico y el modo en que le entremos a los estándares y las especificaciones que hayan por debajo de cualquier propuesta de intervención tecnológica en el Estado.

  2. Pero si el problema es que no están de acuerdo los diversos países del mundo sobre qué es el bien común (y eso lógico porque cada cual tiene su propio régimen político y económico), entoneces la definición de software público naufragará, probablemente, por muchos siglos.

    En cambio el software libre, con todos sus beneficios y con su meta clara que es por la libertad de los usuarios de software -la cual es suficiente para todos los ámbitos de la sociedad- ya tiene una definición clara desde hace 26 años y está allí para ser aprovechado en pos de lo que cada estado entienda por bien común.

    usar el software con cualquier finalidad
    estudiarlo para saber cómo está hecho
    modificarlo para adaptarlo a las necesidades de cada cual
    distribuir copias modificadas para aportar un bien a la sociedad

    ¿esas libertades, derechos y beneficios no son suficientes a los estados? ¿no son suficientes al bien común?

    • Hola Hacker.

      Si revisas los hilos recientes de discusión de listas como Software Libre (Vzla) y la lista de Discusión del proyecto Canaima y revisas -además- recientes publicaciones sobre open source – software libre en inglés y castellano en AL, te darás cuenta que muchos tienen una “claridad” sobre la idea de software libre que, penosamente, no es compartida por “todos”.

      En otras palabras, como dice nuestro amigo Bureado (http://blog.bureado.com.ve/?p=573) el tema aquí, parece ser, nuevamente que cada maestrillo tiene su librillo.

      Hay cosas en las que estamos de acuerdo todos con respecto al Softwsare Libre, pero lamentablemente todavía es un tema con muchos agujeros desde el punto de vista político.


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