Posteado por: Mariangela Petrizzo | febrero 5, 2011

De cuando sabes que el mensaje no ha llegado …

Ayer experimenté la desagradable sorpresa de ver cómo desde un programa de TV en Venezuela (La Hojilla) cuya audiencia es fundamentalmente de gente de izquierdas, se transmitía un mensaje -cuando menos- ambiguo sobre el software libre y la necesidad de difundirlo y defender su utilización. Los videos del programa pueden verse desde aquí, el segmento en cuestión es el Número 5.

A lo largo de la intervención de los moderadores se escucharon cosas como:

1) No usa Blackberry es ser “retrotecnológico”

2) En Venezuela se producirá tecnología porque se ensamblará el “blackberry venezolano”

3) La opción de utilizar Windows en una máquina de escritorio es similar a la del Ché en una hipotética situación de escoger armas para la lucha. “No dejaría de usar las armas X o Y por ser del imperio”

Por no dejar los cabos sueltos, me gustaría entrar a responder a estas afirmaciones de modo breve.

1) “No utilizar Blackberry es ser retrotecnológico”. El sentido dado en esta expresión, como puede verse en el video y como se desprende de escuchar a la gente del estudio, implica que no usar Blackberry es equivalente a negar el “avance” de la tecnología. Podríamos poner como símil la negación a utilizar una nevera para conservar en frío la comida y prolongar su utilización durante un período más largo de tiempo. Sin embargo el símil, este o cualquier otro, no sirve para nada para ilustrar ese argumento, porque es, sencillamente, insostenible. Ni Blackberry es el sumum de la tecnología en telefonía celular, ni quienes nos negamos a utilizarlo lo hacemos porque sea “obra del imperio” como argumento fundamental. Al respecto hay varias más razones aquí y no sólo razones de unos cuantos, sino, sobre todo, temas de seguridad y vulnerabilidades de datos ya conocidas y denunciadas en otros países. Negarse a usar Blackberry puede tener varios fundamentos. Quizás el económico es uno de los más socorridos: en nuestro país esos celulares cuestan unas dos o tres veces su precio equivalente en otros países y suponen una inversión de -al menos- un par de salarios mínimos. Sin embargo, hay otros argumentos más de fondo que tienen que ver más con la vulnerabilidad de los datos allí almacenados y con la excelente alternativa en opciones que existen en el mercado de marcas reconocidas. Negarse a usar un Blackberry por no seguir una moda es también una razón. Arguir que se utiliza Blackberry por estar a la “vanguardia de la tecnología” es, desde varios puntos de vista, un despropósito. Sin embargo lo que me resulta más peligroso de esta afirmación no es el hecho puntual de la referencia al celular en cuestión, sino a esa especie de imposibilidad de intervención humana en el curso de la tecnología y esa suerte -también- de sumisión del destino del ser humano a lo que la tecnología determine: no hay que ser “retrotecnológico” hay que usar lo que viene de nuevo de la tecnología… pero ¿quién produce e introduce en los mercados esa tecnología? ¿no es acaso una labor voluntaria y, por lo tanto, objetivada la introducción de determinadas tecnologías en nuestras vidas? no tenemos muy lejos el caso de la supuesta vacuna contra la gripe AH1N1. No cabe aquí la sumisión ante la tecnología, cabe -y mucho- su comprensión y su aprehensión (apropiación) por parte del pueblo… de todos. Hablar de una posición “retrotecnológica” y su reflejo en quienes no utilizan Blackberries por el hecho de tener esa decisión es, sencillamente, asumir la posición de quien ve a la tecnología como algo más para consumir y, además, sumerge su vida en la posición del consumismo como motivo y guía principal.

2) En Venezuela se producirá tecnología porque se ensamblará el “blackberry venezolano”. Nuestro propósito como nación en la búsqueda de su soberanía tecnológica no puede ser, de modo exclusivo, el ensamblaje de productos tecnológicos. De quedarnos en esa etapa de la cadena productiva no pasaríamos de ser un país en riesgo de verse poblado en pocos años de maquilas tecnológicas dedicadas a esa necesaria pero no suficiente labor de ensamblaje. Muy por el contrario, la verdadera soberanía tecnológica sólo será posible desde la comprensión de la multifactorialidad del hecho tecnológico y desde la comprensión de su referente cultural y, por tanto, de su no neutralidad. Bajo estas premisas, mal podemos pensar que la producción tecnológica a la que podemos aspirar -y la que debemos considerar como buena e, incluso, suficiente-  es la del ensamblaje. No sólo debemos ensamblar, debemos producir, y no sólo debemos producir y ensamblar y quizás luego exportar, debemos, además, aprender a experimentar, mejorar y sobre todo, comprender ese nivel multifactorial que tiene la tecnología. Definitivamente esto sólo es posible cuando el conocimiento sobre la cosa tecnológica está al alcance de quienes se aproximan a su comprensión. Y esto último sólo es posible desde una comprensión de libertad hacia el software y el hardware en particular y, en general, hacia el hecho tecnológico.

3) La opción de utilizar Windows en una máquina de escritorio es similar a la del Ché en una hipotética situación de escoger armas para la lucha. “No dejaría de usar las armas X o Y por ser del imperio”. No sé de armería, sin embargo, entiendo que básicamente el “cómo” del funcionamiento de las armas queda expuesto a sus usuarios de modo abierto y sin restricciones, al punto que el desarme y limpieza de éstas es una tarea necesariamente realizable por sus usuarios. Sin embargo, no ocurre así en el caso del software privativo. De modo que usar windows frente a hacerlo con cualquier sistema operativo libre, no es una opción equivalente porque la aproximación al conocimiento del hecho tecnológico que posibilita el segundo no existe en el primer caso. Mientras que el funcionamiento de prácticamente cualquier arma puede ser conocido por su dueño sin pago adicional y sin afectar su desempeño, esto no ocurre en el caso del software privativo. De modo que, podrá verse aunque haya quien arguya lo contrario, el llamado al uso de software libre de modo privilegiado es el llamado a no cercenar espacios para el fomento del conocimiento a través del aprender haciendo, de la experiencia en suma. Ud. jamás podrá saber cómo funciona windows, ni tendrá una comunidad de usuarios, desarrolladores, sensibilizadores y divulgadores en torno al uso de windows que contribuyan a él de modo desinteresado. Y aquí, quizás, radica la segunda y mayor enseñanza que conlleva el uso del software libre y su comprensión crítica en tanto que tecnología: la generación de dinámicas de apropiación y difusión de conocimiento, innovación y mejora de tecnologías, pero también la generación de dinámicas sociales de un impacto aún mayor en el -necesario- cambio de paradigma frente a la tecnología que tanto nos urge acometer.

Los argumentos escuchados en ese segmento de programa, finalmente, desestiman de manera abierta y también de forma tácita todo el trabajo que desde el movimiento de software libre en Venezuela se viene haciendo desde hace más de 10 años para ayudar a andar en el camino de cambio de paradigma y de la comprensión del poder político -fundamentalmente- que tiene el software libre y su vinculación, intrínseca, con los procesos revolucionarios.

Además, esos argumentos transmitidos desde una televisora pública, en un programa de corte crítico, están en flagrante irrespeto al espíritu contenido en el decreto 3390 de dic. del 2004 y, además, al discurso activo del Presidente Hugo Chávez sobre el Software Libre y su necesidad de adopción como paradigma de uso frente a la tecnología.

Finalmente, esos argumentos dejan a todas luces clara por una parte la absoluta ingenuidad con la que, con mucha más frecuencia de la que admitimos, estos temas son abordados desde medios de comunicación de izquierda, y por la otra, la radical ignoracia del caracter no neutral de la tecnología.

De más está describir la reacción que se dio, fundamentalmente vía usuarios de twitter hacia este tipo de opiniones emitidas en un espacio de tanta audiencia, no sólo por la información transmitida, sino por la trinchera construida en protección de argumentos tan vanos y fútiles como los esgrimidos durante el programa.

La comunicadora Marialcira Matute (@marialcuramatut) intervino durante el breve debate en twitter para llamar a la realización -desde varias plataformas de medios- de un debate continuado en torno al tema. Hizo observaciones al conductor del programa sobre la necesidad imperiosa de hacer un debate continuado sobre el tema, pero además, ofreció en su espacio El picadillo del Domingo, transmitido por @laradiodelsur alas 9am para conversar sobre ello.

La mesa está servida y, de nuevo, para el movimiento de software libre y la comunidad de usuarios de software libre en Venezuela, habrá que recordar cuánto hay que comenzar con la caridad, por casa.

 

ACTUALIZACION: Una buena respuesta a lo ocurrido pueden verla desde este post de Luigino Bracci


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